Icons

 

lunes, noviembre 5

ENTREVISTA A PABLO AMARGO EN MAKMA, REVISTA DE ARTES VISUALES

Entrevista para  MAKMA, revista de artes visuales y Cultura Contemporánea. Por Javier Martínez.
Combinación de elementos de diferentes contextos que encajan a la perfección. Generación de enigmas visuales que solo el ingenio es capaz de resolver. La enorme carga de contenido de sus trazos. Fusión de imágenes resueltas con sencillez. Paradojas con diferentes niveles de significación. Planteamientos que pretenden transmitir conceptos haciendo uso de la ironía y del humor gráfico.
Así es la narrativa artística de Pablo Amargo (Oviedo, 1971). Este consolidado ilustrador, Premio Nacional de Ilustración, ha publicado el año pasado, ‘Cats are paradoxes’, proyecto por el que recibió el prestigioso galardón Gold Medal por la Society of Illustrators of New York, además de otros reconocimientos como el Award of Excellence, otorgado por Communications Arts Awards, o el Laus Oro, concedido por ADG-FAD, entre otros muchos.
Eres un ilustrador dotado de un gran ingenio y así lo avalan los más de veinte premios que has recibido durante tu trayectoria artística. ¿De dónde procede esa creatividad? 
Creo que me caracteriza, sobre todo, la constancia. Dibujo cuando estoy en soledad, en mi estudio, y ahí pruebo una vez tras otra hasta que tengo la certeza de que hay originalidad en el resultado final. Se da una especie de epifanía cuando encuentras algo valioso. Esa búsqueda insistente, cuando es afortunada, provoca una sensación eufórica muy adictiva. Tras ese descubrimiento hay un trabajo que consiste en perfeccionar el dibujo y en hallar la mejor versión posible del mismo. Pero la creatividad en sí misma proviene de esas ganas incesantes de volver a experimentar esa sensación de euforia.
¿Qué pretendes transmitir con tus ilustraciones al espectador?
Si algo tengo claro de mi obra es que debe haber siempre una idea que apele a la inteligencia del espectador. Que esté repleta de diferentes significados y lecturas posibles. Que sea flexible. Para mí una imagen es buena cuando es capaz de generar estas posibilidades sin la necesidad de un texto que explique su contenido.
Espectadores ante la obra de Pablo Amargo en la galería Pepita Lumier. Foto: Javier Martínez.
Espectadores ante la obra de Pablo Amargo en la galería Pepita Lumier. Foto: Javier Martínez.
En tu obra y, particularmente, en el libro ‘Cats are paradoxes’, el protagonista es el gato. ¿Por qué escogiste este animal como elemento principal de este proyecto?  
Considero que los gatos tienen tres cualidades: elegancia, misterio y humor  Estas tres características son las que persigo en mis ilustraciones. De este modo no solo pretendo mostrar una idea, sino también me preocupa la belleza formal de cómo están realizadas las imágenes, que intento sean lo más elegantes posibles. Y luego está el humor como forma de diálogo con el espectador. Está claro que no persigo la carcajada, más bien es un humor distante, algo irónico. Me parecía interesante utilizar la figura del gato en este proyecto precisamente porque son animales que generan situaciones humorísticas involuntarias. El gato de este libro propicia la paradoja fácilmente.  Las ilustraciones de este trabajo son una especulación gráfica donde, por medio de la contradicción, pretendo que el espectador entre y salga del escenario. Que experimente las dos realidades y sea consciente de que un mundo es capaz de anular al otro. Así son las paradojas y, en medio de ellas, se encuentra el gato, sorprendido.
En tus ilustraciones empleas la fusión entre diferentes elementos formales generando que las formas se unifiquen en una sola unidad. ¿De dónde procede este interés?
Hay un grabado del siglo XVIII, del británico William Hogarth que fue uno de los primeros en mostrar este tipo de situaciones paradójicas. Su intención era la de denunciar a los malos dibujantes, aquellos a los que consideraba que no sabían regirse por los cánones del dibujo, sin embargo este grabado estableció un paisaje donde todos los códigos estaban invertidos anticipándose a las visiones vanguardistas.
Escuché en una entrevista que en muchos de tus dibujos juegas con la desmemoria; que acudes al recuerdo incompleto. ¿Cómo materializas esto en tu obra?
La desmemoria la aplico en dos niveles diferentes. Por un lado ocurre cuando tengo que ilustrar un texto. Ante tal exceso de información intento olvidarme de lo que he leído, que con el tiempo es un ligero recuerdo, los detalles se han diluido y comienza a emerger lo esencial. Es ahí cuando inicio el planteamiento de las imágenes, fruto de la desmemoria. El otro nivel donde aplico la desmemoria es en el dibujo en sí. Yo recurro a fotografías para informarme visualmente, sin embargo, esas imágenes naturalistas tienen menos interés que las generadas a raíz del recuerdo. Opto por lo esencial de las formas y para ello acudo a la desmemoria nuevamente. Este proceso mental es el que logra proyectar la verdadera esencia del dibujo.
La revista Gràffica te concedió el Premio Gràffica 2016 y te definió como “un ilustrador que antepone la inteligencia a los fuegos artificiales, que bebe de referencias sin depredarlas”. ¿Cuáles son esas referencias?
Son muchas y dependen de cada época de mi vida. Pero desde hace mucho mis referencias no son los artistas, sino más bien las obras. Una pintura, un grabado, incluso una película. Yo persigo las sensaciones que me han generado y trato de traspasarlas a mis ideas. Actualmente, mi forma de trabajar me ha llevado a interesarme por la pintura metafísica, por ejemplo.
Vista de la exposición 'Cats are paradoxes', de Pablo amargo en la galería Pepita Lumier. Foto: Javier Martínez.
Vista de la exposición ‘Cats are paradoxes’, de Pablo Amargo en la galería Pepita Lumier. Foto: Javier Martínez.
El verano pasado denunciaste a través de las redes sociales que tu obra ‘The cow’ había sido plagiada. Se utilizó esta imagen para publicitar un producto alimenticio. ¿Suele producirse en el círculo de los ilustradores este tipo de casos?
Cierto, eso sucedió en China. Un ciudadano que conocía mi obra puso en mi conocimiento esta noticia. Se trataba de una bebida láctea que utilizaba como etiqueta la ilustración que has mencionado. Finalmente, el denunciante consiguió que la imagen se retirara del producto. Afortunadamente, hay personas que se implican en estos asuntos, pues el plagio es un fenómeno que sucede a diario. Hace poco me sucedió algo parecido, fue en un concurso de carteles. Un colega de la profesión me comentó que un cartel que había sido premiado en un certamen era de similares características a uno que yo había realizado anteriormente. Tras ponerme en contacto con las pertinentes instituciones, el premio fue retirado, también la cuantía económica que había recibido, además de una multa considerable y el desprestigio que conlleva un acto fraudulento de estas características.
Colaborador en revistas y prensa como The New York Times, The New Yorker, Jot Down Magazine, El País, La Vanguardia, National Geographic; has realizado carteles, libros; has participado en ferias, bienales. ¿Tienes algún proyecto en mente?
Nunca me he planteado hacer las cosas a priori, afortunadamente han ido llegando por sí solas. El siguiente libro no sé cómo va a ser y estoy ansioso por saberlo, sinceramente. Me gustaría probar la autoedición. El libro de ‘Cats are paradoxes’ está muy próximo a esta forma de trabajo, pues la editorial me permitió estar muy cerca en el proyecto.  Lo seguro e inamovible es que será en blanco y negro.
Javier Martínez

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario.